domingo, 14 de noviembre de 2010

Un turismo menos filosófico

Creo que voy a tener que cambiarme de ciudad, y además urgentemente. ¡Qué desasosiego! Uno de estos días me dio un vuelco el corazón mientras desayunaba bajo un límpido y sereno cielo azul hojeando el ‘Ronda Semanal’. Despliego la publicación y me encuentro con una declaración solemne de uno de nuestros insignes políticos en relación al turismo en Ronda. Nada menos decía que iba a hacer en la ciudad “un turismo menos filosófico y más mundano”. Ya ni me acuerdo de quién se trataba, pero sí de esta frase lapidaria.

Les cuento mis cuitas. Yo, filósofa de formación, me vine precisamente a Ronda por ser, junto a Heildelberg y Tübingen, la gran ciudad de la Filosofía. Aquí se había refundado la Academia platónica, emulando la Atenas de Pericles, había tenido lugar un Congreso Internacional de positivistas lógicos y se estaban editando en papel biblia las obras completas de Kant y Wigenstein. Era, sin duda, mi ciudad. Por eso vine rauda a su reclamo. Pero, hete aquí, que leo –en palabras del susodicho político- aquello del turismo menos filosófico, etc.… ¡Mi gozo en un pozo!

Adiós Academia, adiós congresos internacionales, adiós publicaciones tan sesudas como las mencionadas. ¿Qué va a ser de mí? ¿Tendré que emigrar a Alemania como aquellos trabajadores de los sesenta? Menos mal que estoy suscrita a las revistas ‘Zeitschrift für Philosophische Forschung’ y ‘The Journal of Philosophy’ y siempre podré seguir leyéndolas bajo un alcornoque. Sin embargo, lo que más me intriga es lo del ‘turismo más mundano’. ¿Modelo Las Vegas tal vez? Voy a ir al próximo pleno para que me lo expliquen. ¡Adiós, ‘ciudad soñada’!

EL OBSERVATORIO

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