A continuación, ofrecemos la conferencia-debate íntegra sobre Los Merinos organizada por el Observatorio el pasado 4 de febrero contando con el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología (IAIC).
Duración, 1 hora 35 minutos. Enlace al vídeo en youtube para más información.
Sinceramente, no me sorprende nada de lo que he leído hasta ahora. Pero creo que aun no se ha tocado el principal problema de Ronda: Los propios rondeños.
ResponderEliminarSoy un rondeño "exiliado" desde hace unos años. Ronda no me ofrece futuro, Ronda no me ofrece una vida medianamente plena... y todo ello es por culpa de los vecinos de Ronda.
Que cuando un empresario "forastero" viene dispuesto a invertir dinero en mi ciudad, es repudiado con argumentos como "¿Este a que viene aquí, a ganar dinero?"... retrata muy bien la realidad de Ronda.
Que la primera empresa de Ronda sea la administración (Hospital, institutos...) y que sea la entrada principal de dinero desde fuera de la comarca, que se nos llene la boca con que somos una ciudad que vive del turismo pero no tenemos instalaciones ni servicios más o menos "decentes", que los turistas que vienen solo vengan a gastar aceras... y que nadie haga nada. No hay ningún espíritu emprendedor, no hay alternativa para los jóvenes, seguimos con la mentalidad del aparentar "porque mi abuelo tuvo", la mentalidad de "Ronda es mío", la política siempre son las mismas caras y nadie da un paso al frente, nos limitamos a criticar en los bares, seguimos resignados a lo que diga "Don Fulano" como autoridad casi divina, que los rondeños bajen a la Costa del Sol a diario a ganarse la vida y que nadie levante la voz, que nos dicen que van a darnos autopista a la costa y nos quejemos y la rechacemos porque es de peaje, que cualquier cosa que sea cambiar las reglas establecidas sea el demonio... eso no es un problema político. Es un problema de mentalidad de Ronda. Decimos que somos una de las ciudades más importantes de la provincia, pero no pasamos de un pueblucho.
Ronda no difiere mucho de la que hubo en los años 60, no ha habido una gran evolución. No hay industria, no hay empresas con más miras de que circule el dinero entre las manos de los mismos rondeños, los trabajos cualificados brillan por su ausencia, políticos más preocupados mas por la foto que por meterse en el barro y aportar soluciones… Ronda está condenada a morir de inanición.
Lo más triste de todo esto es que no hay perspectiva de cambio, no hay señales que digan que puede cambiar este tinglado. No tengo perspectivas de volver a Ronda, mi vida ya no está allí y no creo que vaya a estar. Y como a mi le pasara a mucha gente, gente joven con ciertas inquietudes, que quieran un futuro más o menos ambicioso. Ronda no será muy diferente a pueblos de Castilla y León despoblados. Y con la Costa del Sol, un gran motor económico, a 60 kilómetros.
¿Que no quiero mi tierra? Si, la quiero, por eso soy crítico y digo lo que veo.