domingo, 26 de diciembre de 2010
"Inauguraciones", artículo para La Voz de Ronda
Por aquí os dejamos un enlace a nuestra última colaboración en La Voz de Ronda.
domingo, 21 de noviembre de 2010
El Observatorio en Facebook
Como esto de las redes sociales está a la orden del día, hemos sucumbido a sus encantos y podéis encontrarnos en Facebook a través de este enlace.
Página del Observatorio de práctica política en Ronda.
En ella iremos aportando comentarios y subiendo las actualizaciones de este blog para su posterior debate.
Página del Observatorio de práctica política en Ronda.
En ella iremos aportando comentarios y subiendo las actualizaciones de este blog para su posterior debate.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Servicio público de bicicletas
Desde hace algunas semanas contamos en nuestra ciudad con un nuevo servicio de transporte subvencionado por la Junta de Andalucía: Se trata de bicicletas instaladas en puntos claves de Ronda como la Plaza Duquesa Parcent, la estación de autobuses o la Casa de la Juventud, entre otras.
En primer lugar, me gustaría señalar algunas ventajas de este proyecto. El uso de las bicicletas, siempre que se haga de forma responsable, puede mejorar la circulación, favorecer la vida sana con la práctica de ejercicio y reducir los niveles de contaminación procedentes de la conducción de vehículos. Además, no parece complicada la forma en que se tramita el alta para poder utilizarlas.
Por otro lado, quisiera hacer notar la falta de alguna campaña para la concienciación sobre el uso de las bicis, donde se expliquen los beneficios que tanto a las personas como a la propia ciudad puede aportarnos.
Sin lugar a dudas el principal problema que observo es la falta de un carril-bici. Es un detalle de vital importancia, y lo digo de forma literal, porque la integridad de las personas que utilicemos las bicicletas está en juego y más en una ciudad como la nuestra, donde contamos con obras a cada paso que damos, coches en doble fila y badenes de vértigo, entre otros obstáculos. ¿Cómo va a ser viable un proyecto de este tipo sin un carril-bici?
Pasado un tiempo prudencial, y como derecho ciudadano, nos gustaría conocer el perfil de los usuarios de las bicicletas, el número de personas que hacen y/o han hecho uso del servicio y demás información general, para poder hacer una valoración del proyecto en curso y conocer los beneficios que nos ha aportado a los ciudadanos y a la propia ciudad el mismo.
Por último, y a modo de propuestas me gustaría aportar algunas ideas que me han surgido mientras escribo estas líneas:
1.La proyección e instalación de un carril-bici bien señalizado y seguro en las zonas de la ciudad donde exista espacio para ello. Es algo imprescindible y puede hacerse de forma progresiva.
2.Para el fomento de su uso pueden, por ejemplo, hacerse rutas guiadas en bici para rondeños, alumnos de institutos, y visitantes de la ciudad. Incluso serviría para crear algún puesto de empleo, que buena falta nos hace.
3.Supongo que desde el Ayuntamiento se estará a la espera de poder ampliar el número de bicis, para que barrios como los de le Dehesa o el Olivar de las Monjas, que son precisamente los más alejados del centro, cuenten también con esta alternativa.
4.Instalación de un sistema de información en tiempo real a los viandantes sobre el nivel de contaminación, acompañado de algún tipo de publicidad que anime a utilizar las bicicletas.
En primer lugar, me gustaría señalar algunas ventajas de este proyecto. El uso de las bicicletas, siempre que se haga de forma responsable, puede mejorar la circulación, favorecer la vida sana con la práctica de ejercicio y reducir los niveles de contaminación procedentes de la conducción de vehículos. Además, no parece complicada la forma en que se tramita el alta para poder utilizarlas.
Por otro lado, quisiera hacer notar la falta de alguna campaña para la concienciación sobre el uso de las bicis, donde se expliquen los beneficios que tanto a las personas como a la propia ciudad puede aportarnos.
Sin lugar a dudas el principal problema que observo es la falta de un carril-bici. Es un detalle de vital importancia, y lo digo de forma literal, porque la integridad de las personas que utilicemos las bicicletas está en juego y más en una ciudad como la nuestra, donde contamos con obras a cada paso que damos, coches en doble fila y badenes de vértigo, entre otros obstáculos. ¿Cómo va a ser viable un proyecto de este tipo sin un carril-bici?
Pasado un tiempo prudencial, y como derecho ciudadano, nos gustaría conocer el perfil de los usuarios de las bicicletas, el número de personas que hacen y/o han hecho uso del servicio y demás información general, para poder hacer una valoración del proyecto en curso y conocer los beneficios que nos ha aportado a los ciudadanos y a la propia ciudad el mismo.
Por último, y a modo de propuestas me gustaría aportar algunas ideas que me han surgido mientras escribo estas líneas:
1.La proyección e instalación de un carril-bici bien señalizado y seguro en las zonas de la ciudad donde exista espacio para ello. Es algo imprescindible y puede hacerse de forma progresiva.
2.Para el fomento de su uso pueden, por ejemplo, hacerse rutas guiadas en bici para rondeños, alumnos de institutos, y visitantes de la ciudad. Incluso serviría para crear algún puesto de empleo, que buena falta nos hace.
3.Supongo que desde el Ayuntamiento se estará a la espera de poder ampliar el número de bicis, para que barrios como los de le Dehesa o el Olivar de las Monjas, que son precisamente los más alejados del centro, cuenten también con esta alternativa.
4.Instalación de un sistema de información en tiempo real a los viandantes sobre el nivel de contaminación, acompañado de algún tipo de publicidad que anime a utilizar las bicicletas.
EL OBSERVATORIO
El pastel del suelo
Una gran tragedia se cierne sobre Ronda y sus ciudadanos: no hay más suelo urbanizable. Centenares de hogares verán crecer a sus hijos sin un techo que los abrigue, miles de familias deberán emigrar de nuestro municipio porque, es horrible, ya no nos queda suelo urbanizable.
Se trata de una broma, solo en parte. Es cierto que ya no hay más suelo urbanizable (porque todo ha sido urbanizado) y sin embargo, no faltan viviendas en la ciudad de Ronda, al menos no para ser habitadas. De hecho, tenemos muchas viviendas sin ocupar y para todos los gustos. Las tenemos nuevas, viejas, rehabilitadas, en ruinas; tenemos viviendas vacías en todos los barrios que la ciudad posee; las hay puestas en alquiler, también las hay que se venden y las que por el momento se encuentran cerradas a cal y canto a la espera, imagino, de que la cosa mejore. No hay más que echar un vistazo para darse cuenta de ello. Pero Ronda, incluso siendo capital comarcal y le pese a quien le pese, no tiene el comportamiento de una metrópolis en cuanto a población; su crecimiento, aunque ciertamente constante, es moderado y hoy por hoy oscila entorno a los 36 mil habitantes, unos 11 mil hogares.
No obstante, hemos visto brotar de la nada varios ensanches y barrios nuevos que la población no ha podido asimilar y que ha resultado en un número abrumador de viviendas vacías -de nueva construcción y de segunda mano- repartidas por todo el núcleo. En la ciudad de Ronda, el espacio libre entre ésta y la circunvalación ha ido colmatándose de modo casi infeccioso a base de nuevas edificaciones resultantes de un corta y pega de trazados y diseños. Podemos contemplar dicho fenómeno reproductivo en el Arenal, junto a la Planilla -urbanización pionera en adoptar este modelo de expansión poco o nada consecuente con su entorno-; en el Barrio de San Francisco, que no ha parado de crecer; también lo encontramos entorno al antiguo recinto ferial, abrazando por todos sus flancos a la barriada de San Rafael; en los Pinos, saliendo de Ronda en dirección a Cuevas del Becerro; y, finalmente, de nuevo se hace visible en la zona del Olivar de las Monjas. Esto sin mencionar el asentamiento ilícito en origen a lo largo de la Cañada Real, suelo no urbanizable de especial protección por la legislación específica (Ley de Vías Pecuarias).
Se trata de una broma, solo en parte. Es cierto que ya no hay más suelo urbanizable (porque todo ha sido urbanizado) y sin embargo, no faltan viviendas en la ciudad de Ronda, al menos no para ser habitadas. De hecho, tenemos muchas viviendas sin ocupar y para todos los gustos. Las tenemos nuevas, viejas, rehabilitadas, en ruinas; tenemos viviendas vacías en todos los barrios que la ciudad posee; las hay puestas en alquiler, también las hay que se venden y las que por el momento se encuentran cerradas a cal y canto a la espera, imagino, de que la cosa mejore. No hay más que echar un vistazo para darse cuenta de ello. Pero Ronda, incluso siendo capital comarcal y le pese a quien le pese, no tiene el comportamiento de una metrópolis en cuanto a población; su crecimiento, aunque ciertamente constante, es moderado y hoy por hoy oscila entorno a los 36 mil habitantes, unos 11 mil hogares.
No obstante, hemos visto brotar de la nada varios ensanches y barrios nuevos que la población no ha podido asimilar y que ha resultado en un número abrumador de viviendas vacías -de nueva construcción y de segunda mano- repartidas por todo el núcleo. En la ciudad de Ronda, el espacio libre entre ésta y la circunvalación ha ido colmatándose de modo casi infeccioso a base de nuevas edificaciones resultantes de un corta y pega de trazados y diseños. Podemos contemplar dicho fenómeno reproductivo en el Arenal, junto a la Planilla -urbanización pionera en adoptar este modelo de expansión poco o nada consecuente con su entorno-; en el Barrio de San Francisco, que no ha parado de crecer; también lo encontramos entorno al antiguo recinto ferial, abrazando por todos sus flancos a la barriada de San Rafael; en los Pinos, saliendo de Ronda en dirección a Cuevas del Becerro; y, finalmente, de nuevo se hace visible en la zona del Olivar de las Monjas. Esto sin mencionar el asentamiento ilícito en origen a lo largo de la Cañada Real, suelo no urbanizable de especial protección por la legislación específica (Ley de Vías Pecuarias).
Un viaje al oeste
No les voy a contar un western más de esos lotes extemporáneos que compra Canal Sur para nuestro deleite. Les voy a contar las vicisitudes de un viaje que tengo que hacer con cierta frecuencia para visitar a unos amigos que viven ahí al lado, muy cerquita de Ronda: en La Indiana.
Nada más dejar la carretera comarcal que nos lleva a Benaoján y a Cortes, comienzan los peligros. Y no es que estén ahí apostados los ‘sioux’ para asaetearme con sus flechas envenenadas o cortarme la cabellera, no. Sin embargo, tengo que andar muy alerta para no dejarme en el camino el ‘delcor’ del coche o la sesera pegada al techo del mismo. Hay tal cantidad de pedruscos, de baches, de barro, de hoyas lacustres y de irregularidades, que atravesar el camino supone toda una aventura con riesgo para la integridad física y el equilibrio emocional. ¡Y para el bolsillo! A un amigo le ha costado 300 € arreglar su coche después de un topetazo con una piedra; a otra vecina le han puesto una multa de 90 € por llevar la matrícula llena de barro; a otro, le han encontrado en el taller tal cantidad de barro entre el radiador y el motor, que por poco le revienta el coche. Y esto entre la poca gente que conozco.
Ya estaba mal desde siempre, pero después de las inundaciones y del paso de camiones de gran tonelaje para arreglar o adaptar las vías del tren… la cosa ya no tiene nombre ni apellidos, porque si los tuviera se llamaría ‘el carril de los sobresaltos’ o ‘el paso de las Termópilas’. ¡Cómo se nota que por ahí no vive ningún concejal! Ni el Ayuntamiento ni la empresa constructora quieren hacerse cargo de semejante desaguisado. El primero dice que los ecologistas no les dejan arreglar el carril ¡como si les importaran algo los ecologistas! La segunda, según su lógica de beneficios, se desentiende del problema. Y estos vecinos pagan impuestos como cualquier rondeño, pero, claro, ese camino no lo ven los que vienen de fuera. No sirve para aspirar a ‘la escoba de oro’ que solicitaron a Europa.
Al igual que nuevos ricos horteras, a nuestros políticos les interesa sobre todo la apariencia. Se gastan una millonada en la rotonda del Parador, con sus lucecitas en el suelo, su adoquinado, sus farolitos y sus chuminadas para que los turistas, de paso hacia el mirador del ‘tajo’, exclamen ¡ah! ¡oh! ¡qué bonito!
Yo haría un recorrido para forasteros por todos los carriles que rodean nuestra ciudad para mostrarles la otra cara de Ronda la bella: la cara de la desidia, de la estafa, de la dejadez, del desprecio hacia la ciudadanía que no vive en el centro.
Me pregunto si podría proponerse un nuevo plan ERE para arreglar los carriles, en lugar del plan EME al que tiene condenado el Ayuntamiento nuestros caminos. No caerá esa breva.
EL OBSERVATORIO
Nada más dejar la carretera comarcal que nos lleva a Benaoján y a Cortes, comienzan los peligros. Y no es que estén ahí apostados los ‘sioux’ para asaetearme con sus flechas envenenadas o cortarme la cabellera, no. Sin embargo, tengo que andar muy alerta para no dejarme en el camino el ‘delcor’ del coche o la sesera pegada al techo del mismo. Hay tal cantidad de pedruscos, de baches, de barro, de hoyas lacustres y de irregularidades, que atravesar el camino supone toda una aventura con riesgo para la integridad física y el equilibrio emocional. ¡Y para el bolsillo! A un amigo le ha costado 300 € arreglar su coche después de un topetazo con una piedra; a otra vecina le han puesto una multa de 90 € por llevar la matrícula llena de barro; a otro, le han encontrado en el taller tal cantidad de barro entre el radiador y el motor, que por poco le revienta el coche. Y esto entre la poca gente que conozco.
Ya estaba mal desde siempre, pero después de las inundaciones y del paso de camiones de gran tonelaje para arreglar o adaptar las vías del tren… la cosa ya no tiene nombre ni apellidos, porque si los tuviera se llamaría ‘el carril de los sobresaltos’ o ‘el paso de las Termópilas’. ¡Cómo se nota que por ahí no vive ningún concejal! Ni el Ayuntamiento ni la empresa constructora quieren hacerse cargo de semejante desaguisado. El primero dice que los ecologistas no les dejan arreglar el carril ¡como si les importaran algo los ecologistas! La segunda, según su lógica de beneficios, se desentiende del problema. Y estos vecinos pagan impuestos como cualquier rondeño, pero, claro, ese camino no lo ven los que vienen de fuera. No sirve para aspirar a ‘la escoba de oro’ que solicitaron a Europa.
Al igual que nuevos ricos horteras, a nuestros políticos les interesa sobre todo la apariencia. Se gastan una millonada en la rotonda del Parador, con sus lucecitas en el suelo, su adoquinado, sus farolitos y sus chuminadas para que los turistas, de paso hacia el mirador del ‘tajo’, exclamen ¡ah! ¡oh! ¡qué bonito!
Yo haría un recorrido para forasteros por todos los carriles que rodean nuestra ciudad para mostrarles la otra cara de Ronda la bella: la cara de la desidia, de la estafa, de la dejadez, del desprecio hacia la ciudadanía que no vive en el centro.
Me pregunto si podría proponerse un nuevo plan ERE para arreglar los carriles, en lugar del plan EME al que tiene condenado el Ayuntamiento nuestros caminos. No caerá esa breva.
EL OBSERVATORIO
Un turismo menos filosófico
Creo que voy a tener que cambiarme de ciudad, y además urgentemente. ¡Qué desasosiego! Uno de estos días me dio un vuelco el corazón mientras desayunaba bajo un límpido y sereno cielo azul hojeando el ‘Ronda Semanal’. Despliego la publicación y me encuentro con una declaración solemne de uno de nuestros insignes políticos en relación al turismo en Ronda. Nada menos decía que iba a hacer en la ciudad “un turismo menos filosófico y más mundano”. Ya ni me acuerdo de quién se trataba, pero sí de esta frase lapidaria.
Les cuento mis cuitas. Yo, filósofa de formación, me vine precisamente a Ronda por ser, junto a Heildelberg y Tübingen, la gran ciudad de la Filosofía. Aquí se había refundado la Academia platónica, emulando la Atenas de Pericles, había tenido lugar un Congreso Internacional de positivistas lógicos y se estaban editando en papel biblia las obras completas de Kant y Wigenstein. Era, sin duda, mi ciudad. Por eso vine rauda a su reclamo. Pero, hete aquí, que leo –en palabras del susodicho político- aquello del turismo menos filosófico, etc.… ¡Mi gozo en un pozo!
Adiós Academia, adiós congresos internacionales, adiós publicaciones tan sesudas como las mencionadas. ¿Qué va a ser de mí? ¿Tendré que emigrar a Alemania como aquellos trabajadores de los sesenta? Menos mal que estoy suscrita a las revistas ‘Zeitschrift für Philosophische Forschung’ y ‘The Journal of Philosophy’ y siempre podré seguir leyéndolas bajo un alcornoque. Sin embargo, lo que más me intriga es lo del ‘turismo más mundano’. ¿Modelo Las Vegas tal vez? Voy a ir al próximo pleno para que me lo expliquen. ¡Adiós, ‘ciudad soñada’!
EL OBSERVATORIO
Les cuento mis cuitas. Yo, filósofa de formación, me vine precisamente a Ronda por ser, junto a Heildelberg y Tübingen, la gran ciudad de la Filosofía. Aquí se había refundado la Academia platónica, emulando la Atenas de Pericles, había tenido lugar un Congreso Internacional de positivistas lógicos y se estaban editando en papel biblia las obras completas de Kant y Wigenstein. Era, sin duda, mi ciudad. Por eso vine rauda a su reclamo. Pero, hete aquí, que leo –en palabras del susodicho político- aquello del turismo menos filosófico, etc.… ¡Mi gozo en un pozo!
Adiós Academia, adiós congresos internacionales, adiós publicaciones tan sesudas como las mencionadas. ¿Qué va a ser de mí? ¿Tendré que emigrar a Alemania como aquellos trabajadores de los sesenta? Menos mal que estoy suscrita a las revistas ‘Zeitschrift für Philosophische Forschung’ y ‘The Journal of Philosophy’ y siempre podré seguir leyéndolas bajo un alcornoque. Sin embargo, lo que más me intriga es lo del ‘turismo más mundano’. ¿Modelo Las Vegas tal vez? Voy a ir al próximo pleno para que me lo expliquen. ¡Adiós, ‘ciudad soñada’!
EL OBSERVATORIO
La política
Hannah Arendt dice claramente que ser libre y vivir en la polis es lo mismo, y toma como modelo de espacio político el ágora o la plaza pública de la democracia ateniense, donde existe un mundo de iguales en el que rige la isonomía (la igualdad de derechos) y la isogoría (la libertad de hablar, igual para todos): todos los considerados ciudadanos son iguales en cuanto que tienen derecho a exponer su punto de vista sobre los asuntos públicos. La plaza pública es como un escenario en el que se exhiben, gracias a la palabra, las diferentes opiniones de los ciudadanos.
Según Arendt, la fórmula aristotélica “el hombre es un animal político” es equívoca, porque supone que la política es parte de la esencia del ser humano. Sin embargo, la política es un espacio de relación, es algo que está entre los humanos, no en ellos mismos sino en medio; es algo que puede ocurrir, o puede no ocurrir, entre ellos.
En el espacio político no se habla para ordenar, ni se escucha para obedecer, porque no hay dominantes y dominados, gobernantes y gobernados. Un tirano no es un hombre libre aunque haga y diga lo que le dé la gana.
Tomar la palabra, proponer una accion para cambiar algún aspecto de la sociedad, emitir un juicio sobre algunas iniciativas exige valentía. Esa es la gran virtud politica: la valentia de exponerse en el escenario público a la vista de los demás. Se corren riesgos que no existen en el interior de las casas o del pensamiento propio: el riego de no ser entendido, de no ser secundado, de equivocarse, y todo ello puede incluso afectar a la seguridad personal. Y, sin embargo, la política es una vida de aventuras en la que la ciudadanía se expone valientemente.
Extractado del libro LA LIBERTAD según Hanna Arendt, de Maite Larrauri.
Según Arendt, la fórmula aristotélica “el hombre es un animal político” es equívoca, porque supone que la política es parte de la esencia del ser humano. Sin embargo, la política es un espacio de relación, es algo que está entre los humanos, no en ellos mismos sino en medio; es algo que puede ocurrir, o puede no ocurrir, entre ellos.
En el espacio político no se habla para ordenar, ni se escucha para obedecer, porque no hay dominantes y dominados, gobernantes y gobernados. Un tirano no es un hombre libre aunque haga y diga lo que le dé la gana.
Tomar la palabra, proponer una accion para cambiar algún aspecto de la sociedad, emitir un juicio sobre algunas iniciativas exige valentía. Esa es la gran virtud politica: la valentia de exponerse en el escenario público a la vista de los demás. Se corren riesgos que no existen en el interior de las casas o del pensamiento propio: el riego de no ser entendido, de no ser secundado, de equivocarse, y todo ello puede incluso afectar a la seguridad personal. Y, sin embargo, la política es una vida de aventuras en la que la ciudadanía se expone valientemente.
Extractado del libro LA LIBERTAD según Hanna Arendt, de Maite Larrauri.
Presentación del observatorio
Nuestra generación no se habrá lamentado
tanto de los crímenes de los perversos,
como del estremecedor silencio de las buenas personas.
(Martin Luther King)
¿Quiénes somos?
Se trata de un grupo organizado de la sociedad civil que trabaja por la regeneración de la política local: desde la investigación-acción analizamos y velamos por una democracia real en nuestra ciudad, a fin de conseguir cambios positivos en bien de la comunidad.
¿Por qué?
Porque los abusos de la política han sobrepasado un límite que puede derivar en la demagogia como sistema o en la partidocracia como guerra entre lobbies. Los políticos profesionales no tienen impunidad para hacer lo que quieran al margen de quienes les hemos votado. Y menos con nuestros impuestos.
¿Para qué?
Para contribuir a que la ciudadanía tome conciencia de lo que significa la ‘soberanía popular’, no dejando las cosas de la ‘polis’ únicamente en manos de decisiones políticas que pueden ser interesadas. Queremos una democracia de calidad, la cual podemos construir entre todas y todos. Queremos desarrollar todas las posibilidades en el entorno comarcal.
¿Cómo?
Desde la investigación, la información, la libre expresión y las varias propuestas para mejorar nuestra situación y la situación de la ciudad de Ronda, abrimos el Observatorio a toda la ciudadanía que, libre y democráticamente, desee contribuir a una mejor convivencia, igualdad y progreso real de la ciudad de Ronda. Queremos dar voz a quienes tengan justas reclamaciones o propuestas efectivas para que ‘otro mundo mejor sea posible’. También en Ronda. Desde ahí se derivarán las acciones ciudadanas.
¿Cuántos?
Somos un grupo de vecinas y vecinos de la ciudad de Ronda, pero, de hecho, pueden formar parte del Observatorio quienes decidan colaborar con los fines arriba expuestos. Y siempre con el ‘buen estilo’, propio de una democracia avanzada.
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